La danza en el infinito, crítica de Sarah Wünsch

Título pieza: Ocho

Coreografía e Interpretaciòn: Marion Sparber, Nerea Martínez Martín

Vestuario: Monica Lavandera

Iluminación: Patxi Pascual

 

Ocho – un número que representa el infinito y el movimiento eterno. Un número formado por dos círculos, dos fuerzas que se juntan.

Esto es la inspiración y base de la nueva pieza de Marion Sparber y Nerea Martínez Martín que se presentó el 30 de noviembre en la eliminatoria del Certamen Coreográfico de Madrid.

De hecho, parece que estas dos bailarinas jóvenes se complementan. Tienen un físico y un movimiento parecido y se siente la conexión entre ambas. Los cuerpos están en búsqueda del otro, cogidas se mezclan con rechazos y abrazos.

En una escena las extremidades entran en los huecos creado por el otro cuerpo. Puede ser el intento de complementar, de llenar los espacios vacíos y de armonizar la energía universal representada por el ocho.

Otro elemento clave es el movimiento circular inspirado por los círculos del ocho. El circulo es el símbolo para la perfección, para la armonía perfecta y para el paso del tiempo, sin principio y fin. Y realmente, el tiempo en el dúo pasa de una manera diferente. Escenas de mucho movimiento se alternan con momentos de ralentizaje. En un momento, las bailarinas corren sobre el escenario, en otro momento se quedan abrazadas. La música lenta con guitarra electrónica y el vestuario simple en gris contribuye a esta atmósfera de un lugar fuera de los tiempos cotidianos.

El abrazo parece ser un leitmotiv de la obra. El abrazo une a dos individuos que se juntan para crear algo más allá de ellos mismos. Las cogidas y elementos acrobáticos representan las posibilidades que se pueden vivir solamente con el otro, no solo. Es una dependencia y al mismo tiempo una nueva libertad por la unidad que ofrece la otra persona.

La última imagen se compone por las dos bailarinas inclinadas la una sobre la otra. Se dan contrapeso y forman un objeto nuevo.

Sin duda, el análisis del ocho es interesante. Consiste en un trabajo abstracto que se basa en el movimiento para dar validez para todo el mundo, no para personas y situaciones individuales.

La obra es la primera del colectivo artístico KpiQA, formada por Marion Sparber y Nerea Martínez. Aunque es la primera pieza de estas jóvenes creadoras, se percibe un trabajo sólido con potencial de evolucionar. Aún requiere momentos sorprendentes y el desarrollo de un lenguaje y perfíl verdaderamente único. Será interesante seguirles la pista a esta pareja de creadoras.

Sarah Wünsch

(Fotografía de JC Arévalo)

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