ENEUS vuelve a introducir la creación coreográfica en tres IES de Madrid

El proyecto pedagógico Esto no es un Selfie (ENEUS), creado por la Asociación Territorio Social e impulsado por Paso a 2, vuelve un año más a introducir la creación coreográfica dentro del horario lectivo de Secundaria en tres institutos de la capital madrileña: IES Lope de Vega, IES Juana de Castilla e IES Numancia. Tras varios meses de trabajo, los participantes del proyecto compartirán sus creaciones en un encuentro común de los tres institutos que se celebrará el 18 de abril en el Centro Cultural Eduardo Úrculo a las 12h00 (entrada libre)

Esto no es un selfie se inicia en 2015 como taller de creación para adolescentes que utiliza el cuerpo como herramienta de expresión para generar una reflexión crítica a través del movimiento de lo que significa auto-fotografiarse y la relación que tiene con la identidad y la imagen.  

Durante el curso 2015-2016, esta iniciativa se hizo posible en el IES Lope de Vega, con un grupo de 1º de Bachillerato. En el curso 2016-2017, el proyecto se amplió hasta estar presente en dos institutos más gracias a la ayuda de la Obra Social la Caixa, dentro de su convocatoria “Art for Change”: IES Nuestra Señora de la Almudena (3º de la ESO) e IES Dámaso Alonso (4º de la ESO). Ese curso también contó con la ayuda de la Fundación SGAE.

Interesado por este proyecto, el cineasta Javier Ferreiro realizó el seguimiento de las tres clases de estudiantes de Secundaria y Bachillerato que participaron durante el curso 2016-17, lo que ha dio lugar al documental ENEUS. La película muestra el proceso de cambio vivido por varios grupos de adolescentes tras introducirse en un proceso de creación coreográfica. La sinopsis de la película lo explica así:

¿Cómo nos vemos? ¿Cómo nos ven? ¿Cómo queremos que nos vean? Estas son sólo algunas de las preguntas que surgen cuando un equipo de cuatro coreógrafos, docentes y bailarines llegan a tres institutos de la ciudad de Madrid para iniciar con sus alumnos un proceso de creación coreográfica que durará seis intensos meses. La llegada de la danza a la vida de estos adolescentes les abre una vía para enfrentarse a sus miedos e inseguridades y los lleva a romper con los roles preestablecidos dentro de sus diferentes aulas. Bailar les obliga a entrar en contacto los unos con los otros, les conduce a mirarse, a escucharse.

Si quieres ver el documental, pincha aquí.

Foto: Sandra Ramiro

 

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